VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
“El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final” (Ver. 54).
COMENTARIO HISTÓRICO DE JUAN 6.
Juan establece los sucesos de este capítulo en la segunda fiesta de la pascua, por lo tanto, es el segundo año del ministerio de Cristo. Jesús da de comer milagrosamente a cinco mil hombres, sin contar a las mujeres y los niños.
La multitud se entusiasma al pensar que Cristo puede alimentar a todo un ejército, sanar a los heridos en las batallas, y deciden coronarlo como rey para que los libere del imperio romano, pero Jesús envía a los apóstoles al otro lado del mar de Galilea y él se queda solo para orar.
Cuando los apóstoles estaban llegando a la mitad del lago, Cristo los alcanzó caminado sobre las aguas. Al día siguiente, muchas personas lo siguieron para seguir disfrutado de los panes y los peces.
Cristo presenta la verdad crucial para obtener la salvación: “Yo soy el pan de vida”, “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna”. Este pasaje se aplica en un sentido especial a la Cena del Señor, donde se conmemora el sacrificio de Cristo en nuestro favor.
Comer la carne y beber la sangre de Cristo es recibirle como Salvador personal; comer la carne y beber la sangre de Cristo es creer que perdona nuestros pecados, y que somos completos en Él;
Un conocimiento teórico no nos beneficiará, debemos alimentarnos diariamente de sus enseñanzas. Después de hacer la declaración de comer su carne y beber su sangre, muchos decidieron abandonarlo, por esa razón Jesús le preguntó a sus apóstoles si ellos también lo abandonarían. Pedro contestó: “A quién iremos, tú tienes palabras de vida eterna”.
CITA SELECTA.
“El declara: “El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna.” Es recibiendo la vida derramada por nosotros en la cruz del Calvario como podemos vivir la vida santa. Y esta vida la recibimos recibiendo su Palabra, haciendo aquellas cosas que él ordenó. Así llegamos a ser uno con él. “El que come mi carne—dice él, y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.” El alma asimila la vida espiritual de Cristo. Y esa alma recibirá fuerza espiritual de cada comunión.” (DTG 615).
ORACIÓN:
PADRE ETERNO, TE PEDIMOS PERDÓN PORQUE MUCHAS VECES TE HEMOS BUSCADO POR LOS PANES Y LOS PECES. DESEAMOS CADA DÍA COMER LA CARNE Y BEBER LA SANGRE DE TU HIJO, LO ACEPTAMOS COMO NUESTRO SALVADOR PERSONAL. POR JESÚS, AMÉN.