JUAN 4. DESAFÍO: DESTERRAR TODA RAÍZ DE DISCRIMINACIÓN HACIA NUESTRO PRÓJIMO

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“Pero el que beba del agua que yo le daré, no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna” (Ver. 14).

COMENTARIO HISTÓRICO DE JUAN 4.

El diálogo de Jesús con la mujer samaritana se narra solo en el Evangelio de Juan, ya que ninguno de los otros evangelistas lo mencionan.

Cuando Juan menciona la frase que “a Jesús le era necesario pasar por Samaria”, no se estaba refiriendo a la ruta obligatoria que debía tomar para llegar a Jerusalén, ya que pudo viajar por la parte oriental del Jordán para llegar a Jerusalén y así no entrar a territorio gentil.

Sin embargo, Jesús eligió esa ruta, porque había una razón salvífica: la salvación de una mujer, junto con todo su pueblo. Este relato nos enseña a desterrar todo rasgo de discriminación racial, religioso o social, con el fin de predicar el reino de Dios a toda nación, tribu, lengua y pueblo.

Por último, se narra el pedido de un padre de familia que solicita que vaya a sanar a su hijo antes que muriera. Jesús no necesitó ir hasta la casa, le dijo: “vuelve a tu casa que tu hijo vive”.

El padre creyó y cuando estaba por llegar a su casa, los criados salieron a su encuentro para decirle que su hijo se había sanado. Jesús tiene poder en la actualidad para contestar nuestros pedidos. Reavivemos el encuentro de Jesús con la mujer samaritana.

CITA SELECTA.

“Se acercó entonces una mujer de Samaria, y sin prestar atención a su presencia, llenó su cántaro de agua. Cuando estaba por irse, Jesús le pidió que le diese de beber. Ningún oriental negaría un favor tal. En el Oriente se llama al agua “el don de Dios.” El ofrecer de beber al viajero sediento era considerado un deber tan sagrado que los árabes del desierto se tomaban molestias especiales para cumplirlo. El odio que reinaba entre los judíos y los samaritanos impidió a la mujer ofrecer un favor a Jesús; pero el Salvador estaba tratando de hallar la llave de su corazón… El que había hecho el océano, el que rige las aguas del abismo, el que abrió los manantiales y los canales de la tierra, descansó de sus fatigas junto al pozo de Jacob y dependió de la bondad de una persona extraña para una cosa tan insignificante como un sorbo de agua” (DTG 155).

ORACIÓN:

PADRE NUESTRO, TE PEDIMOS PERDÓN PORQUE NUESTROS PREJUICIOS HAN IMPEDIDO QUE NOS ACERQUEMOS A LOS BORRACHOS, PROSTITUTAS, DROGADICTOS O LADRONES, PARA HABLARLES DE UN SALVADOR. TE PEDIMOS SER INSTRUMENTOS DE SALVACIÓN. POR JESÚS, AMÉN.

Newsletter Updates

Enter your email address below and subscribe to our newsletter

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *