VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
“Y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de él, le escarnecían, diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos! Y escupiéndole, tomaban la caña y le golpeaban en la cabeza. Después de haberle escarnecido, le quitaron el manto, le pusieron sus vestidos, y le llevaron para crucificarle” (Vers. 29-31).
COMENTARIO HISTÓRICO DE MATEO 27.
El capítulo se inicia narrando que cuando Jesús fue condenado a morir, Judas sintió remordimiento y devolvió las monedas creyendo que no lo procesarían a Cristo, pero al sentirse culpable, se ahorcó. Triste final para una persona que conoció íntimamente a Jesús, pero no lo reconoció como el Salvador del mundo.
En segundo lugar, se presenta el tercer juicio perverso contra Jesús en manos de Pilato, por la presión ejercida por el Sanedrín que estaba reunido en pleno, para exigir que Jesús sea crucificado.
El énfasis de esta sección vuelve a caer sobre el rechazo, burla, golpes, y una coronación infame que colocaron sobre su cabeza, y luego le colocaron un manto viejo, y se inclinaban en forma burlesca. Después de este escarnio, obligaron a Cristo que lleve la cruz, pero como se cayó tres veces, exigieron que Simón de Cirene lleve la cruz.
Al llegar al calvario, lo crucificaron entres dos ladrones. Es necesario resaltar que el centurión romano exclamó: “¡Verdaderamente este era el hijo de Dios!”. Cuando contemplamos su muerte cruel, podemos comprender el amor sacrificial por la humanidad pecadora.
CITA SELECTA.
“El Señor de gloria estaba muriendo en rescate por la familia humana… Cristo era el príncipe de los dolientes. Pero su sufrimiento provenía del sentimiento de la malignidad del pecado, del conocimiento de que, por la familiaridad con el mal, el hombre se había vuelto ciego a su enormidad. Cristo vio cuán terrible es el dominio del pecado sobre el corazón humano, y cuán pocos estarían dispuestos a desligarse de su poder. Sabía que sin la ayuda de Dios la humanidad tendría que perecer, y vio a las multitudes perecer teniendo a su alcance ayuda abundante. Sobre Cristo como substituto y garante nuestro fue puesta la iniquidad de todos nosotros” (DTG 701).
OREMOS:
DIOS DE AMOR, AL LEER TODO LO QUE TU HIJO SUFRIÓ EN MANOS DE PERSONAS QUE ESTABAN POSEÍDAS POR LOS DEMONIOS, Y AL COMPRENDER LOS SUFRIMIENTO EN LA CRUZ, EXPRESAMOS NUESTRA GRATITUD, Y NUESTRO CORAZÓN SE POSTRA EN ADORACIÓN. POR JESÚS, AMÉN.