MATEO 21. CANTEMOS: BENDITO EL QUE VIENE EN EL NOMBRE DEL SEÑOR

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!” (Ver. 9).

COMENTARIO HISTÓRICO DE MATEO 21.

Este capítulo narra los episodios de la última semana del ministerio de Jesús. La entrada triunfal de Cristo montado en un asno a Jerusalén fue el cumplimiento de las profecías que se habían predicho sobre el futuro Rey-Mesías. Todos se contagiaban del entusiasmo de la hora, para acrecentar los hosannas que repercutían de colina en colina y de valle en valle.

Los apóstoles y la multitud quisieron convertir esta ocasión para coronar a Jesús como rey, y expulsar a los romanos de su territorio. Repetían y cantaban en forma permanente la frase: “¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!”

Se añade otro episodio en este capítulo que nos hará reflexionar: la maldición de la higuera. La higuera es un árbol singular, porque da dos cosechas de higos al año. Otra característica es que primero salen las brevas, luego las hojas; por lo tanto, cuando Jesús vio la higuera que tenía muchas hojas supuso que tenía abundantes frutos, sin embargo, era solo apariencia.

Apreciado lector: ¿estamos dando la apariencia que somos buenos, consagrados y amables, cuando realmente somos lo contrario? Que Dios nos ayude a ser sinceros y honestos.

CITA SELECTA.

“El clamor subía continuamente: “¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas! Ningún séquito de afligidos cautivos la caracterizaba como trofeo del valor real. Pero alrededor del Salvador estaban los gloriosos trofeos de sus obras de amor por los pecadores. Los cautivos que él había rescatado del poder de Satanás alababan a Dios por su liberación. Los ciegos a quienes había restaurado la vista abrían la marcha. Los mudos cuya lengua él había desatado voceaban las más sonoras alabanzas. Los cojos a quienes había sanado saltaban de gozo y eran los más activos en arrancar palmas para hacerlas ondear delante del Salvador. Las viudas y los huérfanos ensalzaban el nombre de Jesús por sus misericordiosas obras para con ellos. Los leprosos a quienes había limpiado extendían a su paso sus inmaculados vestidos y le saludaban al Rey de gloria” (DTG 526).

ORACIÓN:

PADRE ETERNO, CANTAMOS CON GRATITUD, PORQUE TU HIJO SE DESPOJÓ DE SU GRANDEZA, Y VINO A MORIR EN LA CRUZ POR NUESTROS PECADOS. TE PEDIMOS QUE QUITES LA APARIENCIA QUE MOSTRAMOS AL MUNDO. POR JESÚS, AMÉN.

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