MATEO 18. PERDONAR A NUESTRO PRÓJIMO, ASÍ COMO DIOS NOS PERDONA

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?” (Vers. 32, 33).

COMENTARIO HISTÓRICO DE MATEO 18.

El establecimiento del reino de Dios en la tierra debe llevar a una trasformación de la sociedad actual, porque comenzando en el liderazgo en la iglesia de Dios, así como los gobiernos de los países, como de todas las empresas pública y privadas se deben caracterizar por el SERVICIO. El camino hacia la grandeza debe estar precedido por la humildad y la inocencia de un niño.

En segundo lugar, los rabinos limitaban a tres las ofensas perdonables. Sin embargo, Pedro, creyendo cumplir la enseñanza de Cristo, pensó extenderlas a siete, el número que significa plenitud. Sin embargo, Cristo enseñó que nunca debemos cansarnos de perdonar: No “hasta siete, sino hasta setenta veces siete”.

Jesús desafía a sus seguidores a aceptar el perdón inmerecido de Dios, pero al mismo tiempo, nos insta a perdonar a nuestro prójimo.

La parábola del siervo despiadado que no quiso perdonar una suma insignificante con relación a la gran suma que su Señor le perdonó, nos desafía a perdonar a las personas que nos ofenden, considerando las innumerables veces que Dios perdona nuestros pecados y errores, de la misma manera debemos perdonar a nuestro prójimo.

CITA SELECTA.

“Cuando el deudor suplicó misericordia a su señor, no comprendía verdaderamente la enormidad de su deuda. No se daba cuenta de su impotencia. Esperaba librarse. “Ten paciencia conmigo—dijo—, y yo te lo pagaré todo”. Así también hay muchos que esperan merecer por sus propias obras el favor de Dios. No comprenden su impotencia. No aceptan la gracia de Dios como un don gratuito, sino que tratan de levantarse a sí mismos… En la parábola, el Señor hizo comparecer ante sí al despiadado deudor y le dijo: “Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste: ¿No te convenía también a ti tener misericordia de tu consiervo, como también yo tuve misericordia de ti? Entonces su señor, enojado. lo entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que debía”. El que rehúsa perdonar está desechando por este hecho su propia esperanza de perdón” (PVGM 192).

OREMOS:

DIOS DE AMOR, TE AGRADECEMOS PORQUE TU PERDÓN ES INMENSURABLE, Y OLVIDAS POR COMPLETO NUESTRAS IMPERFECCIONES. TE PEDIMOS TENER ESE MISMO ESPÍRITU PARA PERDONAR A TODAS LAS PERSONAS QUE NOS OFENDEN O MALTRATAN. POR JESÚS, AMÉN.

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