MATEO 8. DESAFÍO: TENER FE EN EL PODER DE DIOS COMO LO TUVO EL CENTURIÓN

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará” (Ver. 7, 8).

COMENTARIO HISTÓRICO DE MATEO 8.

El capítulo ocho de Mateo, describe a Jesús como creador, autor y regenerador de la vida: toca y sana a un leproso, para demostrar su amor por aquellos que eran marginados y despreciados por la sociedad; sana al siervo de un gentil, que tenía más fe que los propios seguidores de Cristo, porque exclama: “no merezco que entres a mi casa, pero basta que digas una sola palabra y mi siervo sanará” (Vers. 8); sana a la suegra de Pedro, quien, al ser sanada, comenzó a servir al Maestro. Además, se muestra el poder de Jesús no solo sobre los seres humanos, sino sobre la naturaleza: calma la tempestad que se había levantado en el mar de Galilea.

En este capítulo se narran varios milagros que Cristo realizó en beneficio de la humanidad, por lo tanto:

DEBEMOS CONFIAR EN EL DIOS DE LOS MILAGROS. Nada en este mundo es imposible para Dios. Apropiémonos de estas maravillosas promesas:

1) “La mano de Dios no se ha acortado”;

2) “Yo te sostengo y te digo: No temas”;

3) “Este pobre clamó, y Dios lo libró de todas sus angustias”;

4) “Valemos mucho más que las aves del cielo”;

5) “Clama a mí y yo te responderé, y te haré conocer cosas ocultas que no conoces.”

CITA SELECTA.

“Jesús se puso inmediatamente en camino hacia la casa del oficial; pero, asediado por la multitud, avanzaba lentamente. Las nuevas de su llegada le precedieron, y el centurión, desconfiando de sí mismo, le envió este mensaje: “Señor, no te incomodes, que no soy digno que entres debajo de mi tejado.” Pero el Salvador siguió andando, y el centurión, atreviéndose por fin a acercársele, completó su mensaje diciendo: “Ni aun me tuve por digno de venir a ti; mas di la palabra, y mi siervo será sano. Porque también yo soy hombre puesto en potestad, que tengo debajo de mí soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.” Como represento el poder de Roma y mis soldados reconocen mi autoridad como suprema, así tú representas el poder del Dios infinito y todas las cosas creadas obedecen tu palabra. Puedes ordenar a la enfermedad que se aleje, y te obedecerá… Pronuncia tan sólo la palabra, y mi siervo sanará” (DTG 282).

ORACIÓN:

PADRE NUESTRO, RECONOCEMOS QUE NUESTRA FE ES LIMITADA. ANHELAMOS TENER LA FE QUE TUVO EL CENTURIÓN ROMANO. POR ESO TE DECIMOS: “DI UNA SOLA PALABRA, Y LOS MILAGROS OBRARÁN EN NUESTRO FAVOR”. POR JESÚS, AMÉN.

Newsletter Updates

Enter your email address below and subscribe to our newsletter

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *