VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
“Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas” (Ver. 12).
COMENTARIO HISTÓRICO DE MATEO 7.
Al finalizar el Sermón del Monte, Jesús condena uno de los males más comunes del ser humano: JUZGAR A LOS DEMÁS. Es por esa razón, que Cristo nos pide que primero erradiquemos nuestros errores y faltas, para recién observar los errores de los demás. En segundo lugar, Jesús asegura que Dios está dispuesto a otorgar perdón y bendiciones, con mucho más abundancia y misericordia que lo que hacen los padres terrenales. Por último, se presenta “la regla de oro” como el súmmum de la ley y los profetas.
Analicemos el principio de reciprocidad enseñado por otros grupos religiosos:
REGLA DE ORO HINDÚ: no hagas nada a otros que si te lo hicieran a ti te pudiera causar dolor.
REGLA DE ORO BUDISTA: No dañes a otros con lo que pudiera dolerte a ti mismo.
REGLA DE ORO DE CONFUCIO: No hagas a otros lo que no deseas que te hagan a ti.”
REGLA DE ORO DE ISÓCRATE: No hagas a otros lo que te enoja si otros te lo hacen a ti.
REGLA DE ORO CRISTIANO: es una orden positiva y desinteresada, porque nos pide “hacer”: “Todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos”. Jesús enseña a tomar lo mejor y más preciado que tenemos o anhelamos, y que lo podamos desear o compartir con nuestro prójimo.
CITA SELECTA.
“Las reglas más valiosas para el trato social y familiar se encuentran en la Biblia. Ella contiene no sólo la norma de moralidad mejor y más pura, sino también el código de urbanidad más valioso. El sermón que en el monte pronunció nuestro Salvador contiene instrucciones inestimables para ancianos y jóvenes: “Todas las cosas que quisierais que los hombres hiciesen con vosotros, así también haced vosotros con ellos” … “prefiriendo cada cual, al otro,” deben constituir la ley de la familia. Quienes cultiven el espíritu de Cristo manifestarán cortesía en la casa y un espíritu de benevolencia aun en las cosas pequeñas. Constantemente procurarán hacer felices a cuantos los rodeen, olvidándose de sí mismos mientras hacen a los demás, objeto de sus bondadosas atenciones” (HC, 383).
ORACIÓN:
DIOS ETERNO, TE CONFESAMOS QUE NOS HEMOS ESPECIALIZADO EN CRITICAR A LAS PERSONAS QUE NOS RODEAN, Y NOS HEMOS OLVIDADO DE QUE TENEMOS UNA VIGA EN NUESTROS OJOS. PERMITE QUE PODAMOS PRACTICAR LA REGLA DE ORO CON NUESTRO PRÓJIMO. POR JESÚS, AMÉN.