JEREMÍAS 37. ¿ACEPTAMOS LOS MENSAJES PROVENIENTE DE DIOS?

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“El rey Sedequías mandó que trajeran a Jeremías al palacio, y allí le preguntó en secreto: ¿Has recibido alguna palabra del Señor? Sí respondió Jeremías, Su Majestad será entregado en manos del rey de Babilonia” (Ver. 17).

COMENTARIO HISTÓRICO DE JEREMÍAS 37.

La entrevista de Jeremías con el rey Sedequías se realizó el año 587, un año antes de la caída de la ciudad de Jerusalén. Sedequías se encontraba entre la encrucijada de la rendición o la resistencia. Asustando, y sin la autoridad que les caracterizaba a los reyes, hace traer al palacio en secreto a Jeremías para consultarle si había alguna noticia de liberación por mandato de Dios. Jeremías le anuncia que, si quería salvar su vida, debía rendirse ante Nabucodonosor.

Sedequías no aceptó la palabra de Dios, y por esa razón, sufrió las consecuencias. Después de haberse rebelado durante años contra Dios, Sedequías consideró demasiado humillante decir a su pueblo: Acepto la palabra de Jehová, según la ha expresado por el profeta Jeremías; no me atrevo a guerrear contra el enemigo frente a todas estas advertencias.

NO DUDEMOS DE LA PALABRA DE DIOS. “La duda está de moda hoy. Una clase muy numerosa de personas mira la Palabra de Dios con la misma desconfianza con que fue mirado su Autor: porque ella reprueba y condena el pecado. Los que no desean obedecer a las exigencias de ella tratan de echar por tierra su autoridad… Son muchos los que parecen creer que es una virtud colocarse del lado de la duda, y de la incredulidad” (CI 26).

CITA SELECTA:

“Así, aun a última hora, Dios indicó claramente su disposición a manifestar misericordia a aquellos que decidiesen someterse a sus justos requerimientos. Si el rey hubiese decidido obedecer, el pueblo podría haber salvado la vida, y pudiera haberse evitado la conflagración de la ciudad; pero él consideró que había ido demasiado lejos para retroceder. Temía a los judíos y al ridículo; hasta temblaba por su vida. Después de haberse rebelado durante años contra Dios, Sedequías consideró demasiado humillante decir a su pueblo: “Acepto la palabra de Jehová, según la ha expresado por el profeta Jeremías; no me atrevo a guerrear contra el enemigo frente a todas estas advertencias” (PROFETAS Y REYES, P.337)

ORACIÓN:

Padre nuestro, confesamos nuestra incredulidad y duda por algunos mensajes que provienen de tu Palabra. Te suplicamos que nos ayudes a aceptar la totalidad de la Biblia y obedecerla con la ayuda del Espíritu Santo. Por Jesús, amén.

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