VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
“Pidan por la prosperidad de la ciudad adonde yo los desterré y oren por ella, porque su prosperidad será la de ustedes” (Ver. 7).
COMENTARIO HISTÓRICO DE JEREMÍAS 29.
Los habitantes de Jerusalén estaban confundidos por las falsas profecías de Hananías. Además, los que habían sido deportados a Babilonia estaban siendo engañados con mensajes de un pronto retorno a Jerusalén. Les profetizaban falsamente en nombre de Dios. Jeremías escribió a los cautivos de Babilonia, con la indicación que siguieran con sus vidas y oraran por la nación donde vivían.
Analicemos cuatro motivos de oración:
1) OREMOS POR EL PAÍS DONDE VIVIMOS. Hagamos oraciones de intercesión por el presidente del país y por sus colaboradores, para que se dejen dirigir por Dios, y tengan sabiduría y transparencia para gobernar a todos sus habitantes y estantes;
2) OREMOS POR LA CIUDAD DONDE VIVIMOS. Oremos para que haya paz en la ciudad donde vivimos: para que no haya asaltos, violaciones, asesinatos, muertes, que no haya maras, ni pandillas;
3) OREMOS POR EL LUGAR DONDE TRABAJAMOS. Intercedamos ante Dios por los dueños de las empresas, los gerentes, los jefes de departamento, los colegas y por el personal de servicio;
4) OREMOS POR LOS VECINOS DE LA ZONA DONDE MORAMOS. Clamemos a Dios para ser influencia para bien a nuestros vecinos y amigos. Mantengamos una vida social saludable.
CITA SELECTA.

“Dios no pide que algunos de nosotros nos hagamos ermitaños o monjes, ni que nos retiremos del mundo, a fin de consagrarnos a los actos de adoración. Nuestra vida debe ser como la vida de Cristo, que estaba repartida entre la montaña y la multitud. El que no hace nada más que orar, pronto dejará de hacerlo, o sus oraciones llegarán a ser una rutina formal. Cuando los hombres se alejan de la vida social, de la esfera del deber cristiano y de la obligación de llevar su cruz, cuando dejan de trabajar por el Maestro que trabajó con ardor por ellos, pierden lo esencial de la oración y no tienen ya estímulo para la devoción. Sus oraciones llegan a ser personales y egoístas. No pueden orar por las necesidades de la humanidad o la extensión del reino de Cristo ni pedir fuerza con que trabajar” ((EL CAMINO A CRISTO, P.101).
OREMOS:
Dios nuestro y Padre eterno, intercedemos por los gobernantes de los países donde vivimos. Te pedimos por las ciudades donde radicamos y te suplicamos que bendigas nuestros lugares de trabajo y nuestro vecindario. Por Jesús, amén.