VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
“Así dice el Señor: Practiquen el derecho y la justicia. Libren al oprimido del poder del opresor. No maltraten ni hagan violencia al extranjero, ni al huérfano ni a la viuda, ni derramen sangre inocente en este lugar” (Ver. 3).
COMENTARIO HISTÓRICO DE JEREMÍAS 22.
En este capítulo, Jeremías hace un resumen de los cuatro últimos reyes de Judá: 1) Joacaz, llamado despectivamente por Jeremías con el nombre de Sallum, quien moriría en el destierro; 2) Joacim; 3) Joaquín (llamado también Jeconías o Conías); 4) Sedequías, último rey de Jerusalén. Estos últimos reyes de Jerusalén fracasaron en administrar justicia a los extranjeros, huérfanos y viudas. Además, quitaron la vida a personas inocentes.
Aceptemos el desafío de:
PROTEGER A LOS EXTRANJEROS. Debido a diversos factores, las familias dejan sus países de origen para ir a radicar a otros países que tienen idiomas o costumbres diferentes. Ayudemos y auxiliemos a los extranjeros;
SALVAGUARDEMOS A LOS HUÉRFANOS. Resguardemos a los huérfanos, que sientan el calor de hogar y compartamos las bendiciones que recibimos de Dios, con los que no tienen padres.
CUIDEMOS A LAS VIUDAS. Las viudas extrañan la compañía de sus parejas, por esa razón, necesitan que se les brinde, porque la soledad las deprime. Compartamos nuestro tiempo con ellas para llevarlas a pasear o atender sus necesidades.
CITA SELECTA.
“Los dos grandes principios de la ley de Dios son el amor supremo a Dios y el amor abnegado hacia nuestro prójimo. Los primeros cuatro mandamientos y los últimos seis descansan sobre estos dos principios y brotan de ellos… El sacerdote y el levita vieron a este hombre sufriendo, pero sus corazones no respondieron a sus necesidades. Lo evitaron pasando de lado. El samaritano pasó a su lado, y cuando vio la necesidad de ayuda que tenía el forastero, no preguntó si era pariente, o si pertenecía a su país o a su credo, sino que puso manos a la obra para ayudar al que sufría, porque había una obra que necesitaba ser hecha. Lo alivió lo mejor que pudo, lo colocó sobre su propia bestia, y lo llevó a una posada haciendo provisión para sus necesidades a sus propias expensas” (SER SEMEJANTE A JESÚS, P.164)
ORACIÓN:
Dios Eterno, te pedimos perdón porque nos hemos descuidado de atender a nuestro prójimo. Que los extranjeros, los huérfanos y las viudas, puedan encontrar refugio en nuestros hogares, y que seamos sensibles a sus necesidades. Por Jesús, amén.