VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
“Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí, yo traigo sobre esta ciudad y sobre todas sus villas todo el mal que hablé contra ella; porque se han puesto tercos para no obedecer mis palabras” (Ver. 15).
COMENTARIO HISTÓRICO DE JEREMÍAS 19.
Jeremías, por mandato divino, utilizó otra acción simbólica: compra una tinaja y en compañía de un grupo de líderes, se dirige a la puerta del alfarero, que quedaba en dirección al valle de Ben Hinón. Mirando hacia el valle, rompe la tinaja delante del público presente, y afirma que Judá y Jerusalén se convertiría en un valle de matanza. Este valle también tenía el nombre de Tofet, que era el lugar donde los paganos inmolaban víctimas humanas, y se sacrificaban a los niños en honor al dios Molok.
Jeremías añadió: “Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí yo traigo sobre esta ciudad y sobre todas sus villas todo el mal que hablé contra ella: porque han endurecido su cerviz, para no oír mis palabras.” Estas palabras desataron la ira de las autoridades, quienes agarraron a Jeremías, lo encarcelaron y lo engrillaron en el cepo.
Dios nos hace dos pedidos:
1) DEJEMOS LA TERQUEDAD. La persona terca no cambia de actitud o parecer, aunque haya argumentos que indiquen que está equivocado.
2) APRENDAMOS A OBEDECER. Nuestra naturaleza pecaminosa es reacia a someterse a la autoridad celestial y a los requerimientos prescriptos en su Palabra. Pidamos a Dios un corazón dócil para obedecer y entender que lo que Dios nos pide es para nuestra felicidad.
CITA SELECTA.
“El profeta hizo lo que se le había ordenado. Luego, volviendo a la ciudad, se puso de pie en el atrio del templo, y declaró a oídos de todo el pueblo: “Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí yo traigo sobre esta ciudad y sobre todas sus villas todo el mal que hablé contra ella: porque han endurecido su cerviz, para no oír mis palabras.” En vez de inducirlos a la confesión y al arrepentimiento, las palabras del profeta despertaron ira en los que ejercían autoridad, y en consecuencia Jeremías fue privado de la libertad. Encarcelado y puesto en el cepo, el profeta continuó sin embargo comunicando los mensajes del Cielo a los que estaban cerca de él” (PROFETAS Y REYES, P.318)
OREMOS:
Padre eterno, te pedimos perdón por ser obstinados y testarudos como el pueblo de Israel para no escuchar tus advertencias. Te suplicamos que pongas un espíritu y corazón nuevo para tener disposición a obedecerte. Por Jesús, amén.