JEREMÍAS 10 – DESAFÍO: PERMITAMOS QUE DIOS PUEDA CORREGIR NUESTROS DEFECTOS

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“Corrígeme, Señor, pero con justicia, y no según tu ira, pues me destruirías” (Ver. 24).

COMENTARIO HISTÓRICO DE JEREMÍAS 10.

Este capítulo, muestra un contraste entre los ídolos y Jehová. Siguiendo la costumbre astrológica babilónica, los judíos llegaron a creer que los sucesos dependían de la influencia de las estrellas. En texto original, Jeremías escribió el versículo 11 en arameo y no en hebreo, para demostrar la influencia idolátrica sobre el pueblo de Dios. Ante los juicios inminentes que caerían sobre Jerusalén, el profeta le solicita a Dios, que los corrija, pero con límite, para que no sean destruidos.

Solicitemos a Dios tres pedidos:

1) CORRIGE NUESTROS PENSAMIENTOS PECAMINOSOS. Martín Lutero dijo: “No puedes evitar que los pájaros vuelen sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que hagan nido en ella”. Pidamos a Dios que los pensamientos pecaminosos que cruzan por nuestra mente, por lo que vemos o escuchamos, no se aniden en nuestras mentes, y nos lleven a cometer pecado;

2) CORRIGE NUESTROS DEFECTOS DE TEMPERAMENTO Y CARÁCTER. Nunca deberíamos expresar estas frases: “nací así, y moriré con este defecto”; “tienen que aceptarme con mis defectos”; “si me quieren, tienen que soportarme tal como soy”; “he intentado cambiar muchas veces, pero no puedo, así que tienes que soportarme”. Dios tiene poder para transformar nuestros temperamentos y caracteres, para que reflejemos la imagen de Dios;

3) CORRIGE NUESTRO LENGUAJE. Dios puede ayudarnos, para que antes que pronunciemos una frase hiriente, podamos dominar nuestra lengua.

CITA SELECTA.

“El Señor reprende y corrige a los que profesan observar su ley. Señala sus pecados y presenta su iniquidad, porque desea separar de ellos todo pecado y perversidad, a fin de que perfeccionen la santidad en su temor, y estén preparados para morir en el Señor, o ser trasladados al cielo. Dios los reprende y corrige, a fin de que sean refinados, santificados, y exaltados a su propio trono. Dios no aceptará nada que no sea pureza y santidad; una mancha, una arruga, un defecto de carácter, nos apartarán del cielo para siempre, con todas sus glorias y sus tesoros” (MARANATA: EL SEÑOR VIENE, P.76)

ORACIÓN:

Creador y Dios nuestro, te pedimos que puedas corregir todos los defectos que impiden que seamos aprobados por ti. Corrige nuestros pensamientos pecaminosos, transforma nuestros defectos de temperamento, carácter y lenguaje. Por Jesús, amén.

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