ISAÍAS 65 – DESAFÍO: DISFRUTAR DE UN CIELO Y UNA TIERRA NUEVOS

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento” (Ver. 17).

COMENTARIO ISAÍAS 65.

El capítulo 65 es la respuesta de Dios a la oración del profeta. En Jerusalén reinaba el desorden y el caos, las infidelidades y la apostasía. Por esa razón, Dios se expresa con duras palabras por la idolatría y rebeldía. Por amor a su pueblo decide actuar; y su intervención será la creación de un cielo y una tierra nuevos.

Analicemos dos frases de esperanza, que cambiará la tristeza en felicidad:

1) VIVIREMOS EN UN CIELO NUEVO Y TIERRA NUEVA. ¿Qué nos llama la atención de este cielo y tierra nueva, que no sean las calles de oro, las perlas preciosas, o los paisajes paradisiacos? Lo que debemos anhelar es ver a Dios cara a cara, disfrutar de su presencia y vivir eternamente a su lado, para nunca sufrir ninguna enfermedad ni muerte.

2) DE LA VIDA EN LA TIERRA NO HABRÁ MEMORIA. No es que no recordaremos, sino que la paz y la gloria de la tierra nueva sobrepujarán de tal modo los problemas y las angustias del mundo presente que, en comparación las pruebas que hemos enfrentado, serán insignificantes. Apreciado lector: proyectemos nuestros pensamientos en el nuevo mundo que se nos ofrece. Aceptemos por fe que se cumplirá.

CITA SELECTA.

“No hay lenguaje humano que pueda describir a la perfección la recompensa de los justos. Esta no ha de ser conocida sino de aquellos que la contemplarán. No podemos comprender la gloria del Paraíso de Dios. No obstante, ya ahora podemos vislumbrarla, pues “a nosotros nos las ha revelado Dios por medio de su Espíritu.” 1 Corintios 2:10. Preciosas para nuestros corazones son las descripciones que de esta tierra nueva nos da la Biblia. Allí el Pastor celestial guía su rebaño por corrientes de aguas vivas. El árbol de la vida da su fruto cada mes, y las hojas del árbol son para sanidad de las naciones. Hay allí ríos de corriente eterna, claros como el cristal, y junto a ellos árboles frondosos esparcen su sombra sobre las sendas preparadas para los redimidos del Señor. En aquellos llanos apacibles, junto a aquellas corrientes de aguas vivas, el pueblo de Dios, por tanto, tiempo peregrino y advenedizo, encontrará morada” (CRISTO NUESTRO SALVADOR, P.173)

OREMOS:

Dios nuestro y Padre Eterno, muchas gracias por crear un nuevo cielo y una tierra. Te suplicamos te dignes por tu misericordia, otorgarnos perdón y salvación, que podamos ser partícipes de la eternidad con todos nuestros amados y amigos. Por Jesús, amén. 

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