ISAÍAS 45 – PROFECÍA: ANTES QUE NACIERA CIRO, DIOS LO ELIGIÓ PARA QUE ORDENARA EL RETORNO DE ISRAEL A PALESTINA

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“Así dice el Señor a Ciro, su ungido, a quien tomó de la mano derecha para someter a su dominio las naciones y despojar de su armadura a los reyes, para abrir a su paso las puertas y dejar abiertas las entradas” (Ver. 1).

COMENTARIO ISAÍAS 45.

Isaías profetizó por el año 700 a. C.  que Ciro recibiría el encargo de hacer volver a los judíos a la tierra prometida. El profeta, de manera abierta y explícita menciona el nombre de Ciro en dos ocasiones. Ciro, conocido también en los anales de la historia antigua como “el Grande”, rey de Persia y fundador del Imperio Persa. Para alcanzar este sitial, venció a los medos, a Craso, rey de Lidia (546 a. C.); tomó también Babilonia en (539 a. C.) y reinó entre los años 546-529 a. C. El año 539 a. C., Ciro decretó que los judíos cautivos en Babilonia puedan retornar a Jerusalén, para reconstruir el templo. Sin embargo, detrás del decreto de Ciro estaba el decreto de Jehová Dios de Israel: “Levantaré a Ciro en justicia; allanaré todos sus caminos. Él reconstruirá mi ciudad y pondrá en libertad a mis cautivos, pero no por precio. Lo digo yo, el Señor Todopoderoso.”

CITA SELECTA.

“Cuando el rey vio las palabras que habían predicho, más de cien años antes que él naciera, la manera en que Babilonia sería tomada; cuando leyó el mensaje que le dirigía el Gobernante del universo: “Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste; para que se sepa desde el nacimiento del sol, y desde donde se pone, que no hay más que yo;” cuando tuvo delante de los ojos la declaración del Dios eterno: “Por amor de mi siervo Jacob, y de Israel mi escogido, te llamé por tu nombre; te puse sobrenombre, aunque no me conociste;” cuando leyó en el registro inspirado: “Yo lo desperté en justicia, y enderezaré todos sus caminos; él edificará mi ciudad, y soltará mis cautivos, no por precio ni por dones” (Isaías 45:5, 6, 4, 13), su corazón quedó profundamente conmovido y resolvió cumplir la misión que Dios le había asignado. El rey reconoció con agradecimiento en esa proclamación pública: “Jehová Dios de los cielos me ha dado todos los reinos de la tierra, y me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. ¿Quién hay entre vosotros de todo su pueblo? Sea Dios con él, y suba a Jerusalén.” PR 409. (PROFETAS Y REYES, P.409)

ORACIÓN:

Padre nuestro, te adoramos porque eres un Dios omnisciente y eterno, que anuncia lo que sucederá en el futuro y se cumple con exactitud. Te suplicamos que despiertes el interés en nuestros seres amados para estudiar tu palabra cada día. Por Jesús, amén.

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