ISAÍAS 31 – INTERROGANTE: ¿EN QUIÉN DEPOSITAMOS NUESTRA CONFIANZA?

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“¡Ay de los que van a Egipto a buscar ayuda, de los que confían en los caballos, de los que ponen su confianza en que tienen muchos carros y en que es muy numerosa su caballería, y no vuelven la vista al Dios Santo de Israel, no buscan al Señor!” (Ver. 1).

COMENTARIO HISTÓRICO DE ISAÍAS 31.

Isaías continúa con el mensaje del capítulo 30. Reprende a los dirigentes de Judá, por haber buscado la ayuda egipcia contra Asiria, en lugar de buscar la protección divina. Siendo que en Canaán era dificultoso conseguir caballos para la guerra, los habitantes de Judá buscaron aliarse con Egipto, porque ellos tenían un ejército que contaban con una caballería poderosa y con carro herrados. En lugar que los judíos rememoraran las hazañas que Dios había hecho con ellos, prefirieron buscar ayuda militar en otras naciones, porque confiaban en el hombre en lugar de confiar en Dios.

Extraigamos dos lecciones para nuestras vidas:

1) NO DEPOSITEMOS NUESTRA CONFIANZA EN EL PODER HUMANO. Recordemos que los seres humanos son finitos, imperfectos, cambiantes y sujetos a errar, por esa razón no confiemos en que los hombres van a resolver nuestros problema. Pidamos ayuda a Dios, porque Él tiene poder para actuar en forma directa o por medio de instrumentos humanos;

2) CONFIEMOS EN DIOS. Aunque no conocemos con exactitud la fecha que nació Jesús, esta noche celebraremos el nacimiento de nuestro salvador, Cristo Jesús. Confiemos que, así como Dios nos otorgó un Salvador para perdonarnos de todos nuestros pecados, así también Dios nos otorgará paz y seguridad.

¡QUE CRISTO NAZCA Y REINE EN NUESTROS CORAZONES, FELIZ NAVIDAD!

CITA SELECTA.

“José y María no eran enteramente pobres; pues aunque tenían pocos bienes terrenales, Dios los amaba, y eso les daba felicidad y paz. … Los ángeles los habían guardado durante su viaje, y cuando se detuvieron para descansar en su pobre alojamiento, no estaban solos, pues los ángeles les hacían compañía. fue allí, en aquel humilde establo, donde nació Jesús nuestro Salvador, donde le acostaron en un pesebre. En tan dura cuna fue arrullado el Hijo del Altísimo, Aquel cuya presencia había llenado de gloria las cortes celestiales” (CRISTO NUESTRO SALVADOR, P.8).

ORACIÓN:

Padre, gracias por enviar a tu Hijo amado para que pueda nacer en este mundo para darnos salvación. Pedimos para que la paz y la felicidad reine en todo el mundo. Por Jesús, amén.

Newsletter Updates

Enter your email address below and subscribe to our newsletter

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *