ISAÍAS 29 – DESAFÍO: TENGAMOS COHERENCIA ENTRE LO QUE DECIMOS Y HACEMOS

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado” (Ver. 13). 

COMENTARIO HISTÓRICO DE ISAÍAS 29.

El capítulo 29 de Isaías analiza tres temas:

1) Ariel, otro nombre simbólico dado a la ciudad Jerusalén, que significa “El león de Dios;

2) Ceguera e hipocresía de Israel;

3) Restauración de Israel. Jerusalén sería humillada, aunque ruja como león, debido a su conducta profana e irresponsable. Después de su humillación, se verificaría la liberación milagrosa obrada por Jehová.

ILUSTRACIÓN DE CREER EN LO QUE DECIMOS. En un examen final de la materia de Homilética, le tocó el turno a una de las alumnas predicar su sermón. Ella presentó el mensaje con claridad y expuso las razones por la cuales creer en Cristo y aceptarlo como Salvador personal. Para concluir el tema, hizo un fervoroso llamado para aceptar a Cristo como Salvador. Cuando sus compañeros aceptaron la invitación y se pusieron de pie, ella comenzó a llorar. Después que se secó las lágrimas dijo: “No puedo invitar a creer algo que no he aceptado hasta el momento, por esa razón, soy la primera en aceptar a Cristo, como mi Salvador”, ella fue tocada por el Espíritu Santo y creyó lo que estaba diciendo;

VIVAMOS LO QUE DECIMOS. Un cristiano o cristiana tiene una vida incongruente si contradice con sus actos lo que dice creer con su boca. Covey dijo: “Tus actos siempre hablan más alto y más claro que tus palabras”

CITA SELECTA.

“La manera como los maestros judíos explicaban las Escrituras, hicieron que Cristo dijera: “Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí”. Realizaban sus servicios en los atrios del templo. Ofrecían sacrificios que simbolizaban al magnífico Salvador, diciendo por medio de sus ceremonias: “Ven, mi Salvador”; no obstante, Cristo, a quien representaban todas esas ceremonias, estaba entre ellos y no lo reconocieron ni lo recibieron. El Salvador declaró: “Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres”. Mateo 15:8, 9 (TESTIMONIOS PARA LA IGLESIA, T.6, P.251)

ORACIÓN:

Padre eterno, te pedimos perdón por tener una vida que contradice lo que creemos de ti y de tu palabra. Te suplicamos que nos ayudes a creer lo que testificamos y a poder vivir en forma coherente lo que sostenemos acerca de ti. Por Jesús, amén. 

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