ISAÍAS 21 – LECCIÓN: CUMPLIMIENTO PROFÉTICO DE LA CAÍDA DE BABILONIA PREDICHO POR ORDEN DIVINO

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“¡Ahí viene un hombre en un carro de combate tirado por caballos! Y éste es su mensaje: ¡Ha caído, ha caído Babilonia! ¡Todas las imágenes de sus dioses han rodado por el suelo!” (Ver. 9). 

COMENTARIO HISTÓRICO DE ISAÍAS 21.

El imperio Neo Babilónico fue fundado por Nabopolasar (626-605 a.C.), consolidó su reino al firmar una alianza con Ciaxares, gobernante medo, casando a su hijo Nabucodonosor, con una hija de sus hijas el año 616 a.C. Nabopolasar atacó Asiria el año 614 a. C. y tomó  la ciudad de Assur y, finalmente, en 612 a. C. medos y caldeos tomaron la capital asiria, Nínive, la cual fue saqueada y convertida en ruinas. Nabopolasar murió el año 605 y su hijo Nabucodonosor asumió el trono y siguió con la conquista para afianzar su imperio. Conquistó Siria, Asia Menor, Palestina y Egipto. Nabucodonosor convirtió a Babilonia como la capital de su imperio, por eso la embelleció con palacios, calles, templos e hizo los jardines colgantes utilizando maquinarias sofisticadas para regar los árboles y plantas.

CAÍDA DE BABILONIA. Babilonia era ciudad inexpugnable, humanamente imposible de ser conquistada. Esta seguridad llevó a Belsasar a hacer un “gran banquete a mil de sus príncipes, y en presencia de los mil bebía vino”, para festejar en forma anticipada el fracaso de los medos–persas. Sin embargo, en sólo tres días cayó Babilonia en manos de Ciro, y de esta manera se cumplió la profecía predicha por Isaías más de 200 años antes.

CITA SELECTA.

“Aquella última noche de loca insensatez, Belsasar y sus señores habían colmado la medida de su culpabilidad y de la que incumbía al reino caldeo. Ya no podía la mano refrenadora de Dios desviar el mal que los amenazaba. Mediante múltiples providencias, Dios había procurado enseñarles a reverenciar su ley. Había declarado acerca de aquellos cuyo juicio llegaba ahora hasta el cielo: “Curamos a Babilonia, y no ha sanado.” A causa de la extraña perversidad del corazón humano, Dios encontraba por fin necesario dictar la sentencia irrevocable. Belsasar iba a caer, y su reino iba a ser traspasado a otras manos” (PROFETAS Y REYES, P.389).

OREMOS:

Dios nuestro y Padre eterno, alabamos tu nombre porque conoces el futuro en forma anticipada y revelas a tus profetas los acontecimientos por venir. Te suplicamos que nos des sabiduría para comprender las profecías que están por cumplirse. Por Jesús, amén.

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