COMPRENDER EL SIMBOLISMO DE LAS CIUDADES DE REFUGIO
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR
“Estas seis ciudades les servirán de refugio a los israelitas y a los extranjeros, sean estos inmigrantes o residentes. Cualquiera que inadvertidamente dé muerte a alguien, podrá refugiarse en estas ciudades” (Ver. 15).
COMENTARIO HISTÓRICO - CAPÍTULO 35 DE NÚMEROS
Seis de las ciudades designadas a los levitas, fueron escogidas para ser ciudades de refugio para que, quien había dado muerte por accidente, no tuviera que viajar mucha distancia. Las ciudades estaban distribuidas tres a cada lado del Jordán, a las cuales pudieran huir los homicidas en busca de seguridad. La designación de estas ciudades había sido ordenada por Moisés, para que en ellas se refugiara “el homicida que hiera a alguien de muerte, sin intención. Esas ciudades serán para refugiarse del vengador -dijo-, y así no morirá el homicida antes de haber comparecido a juicio delante de la congregación.”
Lo que hacía necesaria esta medida misericordiosa era la antigua costumbre de vengarse particularmente, que encomendaba el castigo del homicida al pariente o heredero más cercano al muerto. En los casos en que la culpabilidad era clara y evidente, no era necesario esperar que los magistrados juzgaran al homicida… El Señor no tuvo a bien abolir esa costumbre en aquel entonces; pero tomó medidas para afianzar la seguridad de los que sin intención quitaran la vida a alguien.” (PP 492). La persona que había conseguido asilo en esas ciudades podía salir sin peligro, cuando moría el sumo sacerdote.
CITA SELECTA - PATRIARCAS Y PROFETAS, PÁG. 494
“Las ciudades de refugio destinadas al antiguo pueblo de Dios eran un símbolo del refugio proporcionado por Cristo. El mismo Salvador misericordioso que designó esas ciudades temporales de refugio proveyó por el derramamiento de su propia sangre un asilo verdadero para los transgresores de la ley de Dios, al cual pueden huir de la segunda muerte y hallar seguridad. No hay poder que pueda arrebatar de sus manos las almas que acuden a él en busca de perdón. “Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús”. “¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, quien además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros”, “para que […] tengamos un fortísimo consuelo, los que hemos acudido para asirnos de la esperanza delante de nosotros”. Romanos 8:1, 34”.
ORACIÓN
PADRE NUESTRO, ANHELAMOS VIVIR EN LA CIUDAD DE REFUGIO QUE CRISTO ESTÁ CONSTRUYENDO PARA SALVARNOS DE LAS GARRAS DE SATANÁS. DESEAMOS VIVIR EN ESA CIUDAD DONDE NO HABRÁ VENGANZA. POR JESÚS, AMÉN.