NO CULTIVAR UN ESPÍRITU DE REBELIÓN
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR
“Se reunieron para oponerse a Moisés y a Aarón, y les dijeron: ¡Ustedes han ido ya demasiado lejos! Si toda la comunidad es santa, lo mismo que sus miembros, ¿por qué se creen ustedes los dueños de la comunidad del Señor?” (Ver. 3).
COMENTARIO HISTÓRICO - CAPÍTULO 16 NÚMEROS
En este capítulo se narra la historia de dos grupos que se rebelaron contra el liderazgo de Moisés y Aarón: 1) Core y los levitas se rebelan contra la autoridad de Aarón, porque al ser miembros de la tribu de Leví, se creían con el derecho de acceder al sacerdocio y ministrar en el santuario; 2) Datán y Abiram, se creen con el derecho de asumir el liderazgo del pueblo porque pertenecen a la tribu de Rubén quien era el primogénito de Jacob. Moisés propone a Coré y a los doscientos cincuenta levitas que preparen sus incensarios y que se presenten delante de Dios para ofrecer incienso. Al día siguiente fueron al tabernáculo con sus incensarios y Dios hizo descender fuego y fueron consumidos delante de todo el pueblo. Por otro lado, Datán y Abirán no quisieron presentarse delante de Moisés, por lo que Moisés junto con toda la congregación fue a sus tiendas para convencerlos de su error. Al no aceptar la reflexión, Dios ordenó que la tierra se abriera, y fueron tragados vivos juntos con toda su familia.
CITA SELECTA - PATRIARCAS Y PROFETAS (Pág. 425).
“Mientras Moisés suplicaba a Israel que huyera de la destrucción inminente, todavía podría haberse evitado el castigo divino, si Coré y sus asociados se hubiesen arrepentido y hubiesen pedido perdón… Jesús, el Ángel que iba delante de los hebreos, trató de salvarlos de la destrucción. Se prolongó el plazo para obtener perdón. El juicio de Dios había venido muy cerca, y los exhortó a arrepentirse. Una intervención especial e irresistible del Cielo había detenido la rebelión de ellos. Si querían responder a la intervención de la providencia de Dios, podían salvarse. Pero, aunque huyeron de los juicios, por temor a la destrucción, su rebelión no fue curada. Regresaron a sus tiendas aquella noche, horrorizados, pero no arrepentidos. Tanto los había lisonjeado Coré y sus asociados, que se creyeron muy buenos, y que habían sido perjudicados y maltratados por Moisés. Si llegaban a admitir que Coré y sus compañeros estaban equivocados, y que Moisés estaba en lo justo, entonces se verían obligados a recibir como palabra de Dios la sentencia de que debían morir en el desierto”.
ORACIÓN
DIOS NUESTRO, INTERCEDEMOS POR LOS LÍDERES RELIGIOSOS, POLÍTICOS Y SOCIALES DEL MUNDO, PARA QUE SEAN HONESTOS, FIELES E ÍNTEGROS. ERRADICA DE NUESTRAS VIDAS EL ESPÍRITU DE REBELIÓN. POR JESÚS, AMÉN.