GÉNESIS 22 – 4 FEBRERO 2022

LAS PRUEBAS NOS PERMITEN DEPENDER TOTALMENTE EN DIOS


VERSÍCULO PARA MEMORIZAR

“Entonces habló Isaac a Abrahán su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto? Y respondió Abrahán: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos.” (Vers. 7, 8).


COMENTARIO HISTÓRICO – CAPÍTULO  22 DE GÉNESIS

Cuando un creyente cae en tentación, Dios pone la misma prueba, para que, en la segunda oportunidad, el cristiano pueda vencer. Si en caso vuelve a fallar, Dios pone una prueba mayor para que su fe se fortalezca y venza al enemigo. Abrahán, engañó al faraón indicando que Sara era su hermana, cuando realmente era su esposa, fracasó en esta prueba que Dios permitió que le sucediera; La segunda prueba fue ante Abimelec, engañó al rey con la misma mentira al decir que Sara era su hermana, y volvió a naufragar en su integridad. Como no mostró confianza absoluta en su Protector, en esta tercera oportunidad, Dios le exige que demuestra ante el universo su dependencia absoluta en su Creador: Dios le pidió que vaya al monte Moria, y que en ese lugar sacrifique a su hijo Isaac.

CITA SELECTA  – PATRIARCAS Y PROFETAS, pág. 130

En el sitio indicado construyeron el altar, y pusieron sobre él la leña. Entonces, con voz temblorosa, Abraham reveló a su hijo el mensaje divino. Con terror y asombro Isaac se enteró de su destino; pero no ofreció resistencia. Habría podido escapar a esta suerte si lo hubiera querido; el anciano, agobiado de dolor, cansado por la lucha de aquellos tres días terribles, no habría podido oponerse a la voluntad del joven vigoroso. Pero desde la niñez se le había enseñado a Isaac a obedecer pronta y confiadamente, y cuando el propósito de Dios le fue manifestado, lo aceptó con sumisión voluntaria. Participaba de la fe de Abraham, y consideraba como un honor el ser llamado a dar su vida en holocausto a Dios. Con ternura trató  de aliviar el dolor de su padre, y animó sus debilitadas manos para que ataran las cuerdas que lo sujetarían al altar. Por fin se dicen las últimas palabras de amor, derraman las últimas lágrimas, y se dan el último abrazo. El padre levanta el cuchillo para dar muerte a su hijo, y de repente su brazo es detenido. Un ángel del Señor llama al patriarca desde el cielo: “Abraham, Abraham”. Él contesta en seguida: “Aquí estoy”. De nuevo se oye la voz: “No extiendas tu mano sobre el muchacho ni le hagas nada, pues ya sé que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste a tu hijo, tu único hijo”.

ORACIÓN

DIOS TODOPODEROSO. TE PEDIMOS PERDÓN PORQUE NO HEMOS PODIDO SOPORTAR LAS PRUEBAS QUE DEMUESTRAN ANTE EL UNIVERSO QUE SOMOS ÍNTEGROS Y FIELES. TE DAMOS GRACIAS POR EL SACRIFICIO DE TU HIJO, QUE PERMITIÓ LA SALVACIÓN ETERNA. POR JESÚS, AMÉN. 

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