LEAMOS HOY 10 DE OCTUBRE GÁLATAS 3
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Así que la ley vino a ser nuestro guía encargado de conducirnos a Cristo, para que fuéramos justificados por la fe.” (Ver. 24).
COMENTARIO HISTÓRICO DE GÁLATAS 3.-
Los hermanos de Galacia, fueron influenciados por los judaizantes con nuevos conceptos teológicos: enseñaban que, si se obedecía y guardaba la ley, se podía obtener la salvación, sin necesidad de acudir a los méritos salvíficos de Cristo. Por el contrario, Pablo argumenta que Abrahán por creer en la promesa, su fe, le fue contada como justicia. En segundo lugar, Pablo enseña que las ceremonias, especialmente los sacrificios, señalaba a Cristo, quien por su muerte justifica a aquellos que confiesan sus pecados, y llegan a ser justificados por fe.
¿CUÁL ES LA FUNCIÓN DE LA LEY? “La ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe”. Gál 3:24. El Espíritu Santo está hablando especialmente de la ley moral en este texto, mediante el apóstol. La ley nos revela el pecado y nos hace sentir nuestra necesidad de Cristo y de acudir a él en procura de perdón y paz” (MS 1: 275). Pablo nos desafía a “estar revestidos de Cristo” para ser salvos.
CITA SELECTA.-
“En la transgresión de la ley, no hay seguridad ni reposo ni justificación. El hombre no puede esperar permanecer inocente delante de Dios y en paz con él mediante los méritos de Cristo, mientras continúe en pecado. Debe cesar de transgredir y llegar a ser leal y fiel. Cuando el pecador examina el gran espejo moral, ve sus defectos de carácter. Se ve a sí mismo tal como es, manchado, contaminado y condenado. Pero sabe que la ley no puede, en ninguna forma, quitar la culpa ni perdonar al transgresor. Debe ir más allá. La ley no es sino el ayo para llevarlo a Cristo. Debe contemplar a su Salvador que lleva los pecados. Y cuando Cristo se le revela en la cruz del Calvario, muriendo bajo el peso de los pecados de todo el mundo, el Espíritu Santo le muestra la actitud de Dios hacia todos los que se arrepienten de sus transgresiones. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Juan 3:16.
(MS 1: 250).
ORACIÓN:
PADRE ETERNO. QUEREMOS COMPRENDER QUE LA OBEDIENCIA A LA LEY NO SALVA, QUE LA SALVACIÓN SOLA LA RECIBIMOS POR ACEPTAR LOS MÉRITOS DE CRISTO EN NUESTRO FAVOR. QUE LA OBEDIENCIA A LA LEY SEA EL RESULTADO DE NUESTRO AMOR Y RELACIÓN CON CRISTO. POR JESÚS, AMÉN.