LEAMOS HOY 16 DE AGOSTO HECHOS 21
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis llorando y quebrantándome el corazón? Porque yo estoy dispuesto no sólo a ser atado, más aún a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús.”
HECHOS 21:13
COMENTARIO HISTÓRICO DE HECHOS 21.
El viaje de Pablo y su comitiva a la ciudad de Jerusalén estuvo repleta de reuniones con los creyentes de diferentes ciudades. Después de la partida de Mileto, viajaron hasta Cos, Rodas y Pátara, allí cambiaron de embarcación, y tomaron una nave mercante con carga hacia Fenicia, luego llegaron a Tiro, Tolemaida y Cesarea. En varias de estas ciudades, algunos profetas anunciaron que Pablo sería maltratado en Jerusalén y que sería entregado a los gentiles para ser juzgado, sin embargo, Pablo continúo su viaje para llegar a Jerusalén. Algunos sugieren que Pablo no obedeció al Espíritu Santo para no ir a Jerusalén, sin embargo, el contexto, nos enseña que el propósito de estas profecías era preparar a Pablo para que no fuera sorprendido, ni tenga temor, y para preparar a los discípulos para que su fe se fortalezca en los planes divinos que tenía para Pablo.
DIGAMOS COMO PABLO: “De ninguna cosa hago caso, ni estimo mi vida preciosa para mí mismo; solamente que culmine mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.”
CITA SELECTA.
“Pablo y sus acompañantes partieron para Jerusalén, con los corazones oprimidos por el presentimiento de una desgracia inminente. Nunca antes se había acercado el apóstol a Jerusalén con tan entristecido corazón. Sabía que iba a encontrar pocos amigos y muchos enemigos. Se acercaba a la ciudad que había rechazado y matado al Hijo de Dios y sobre la cual pendían los juicios de la ira divina. Recordando cuán acerbo había sido su propio prejuicio contra los seguidores de Cristo, sentía la más profunda compasión por sus engañados compatriotas. Y, sin embargo, ¡cuán poco podía esperar que fuera capaz de ayudarles! La misma ciega cólera que un tiempo inflamara su propio corazón, encendía ahora con indecible intensidad el corazón de todo un pueblo contra él.”
(Hechos de los Apóstoles, p. 318)
OREMOS:
QUERIDO PADRE. TE PEDIMOS PERDÓN POR NO ESTAR INVOLUCRADOS EN LA PREDICACIÓN DEL EVANGELIO. TE SUPLICAMOS QUE NOS AYUDES PARA ENTREGAR NUESTROS RECURSOS, TALENTOS, Y TIEMPO, PARA TOMAR PARTE EN EL EVANGELISMO, ASÍ COMO LO HIZO PABLO. POR JESÚS, AMÉN.