LEAMOS HOY 5 DE MAYO MATEO 7.
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.”
MATEO 7:12
COMENTARIO HISTÓRICO DE MATEO 7.-
Al finalizar el Sermón del Monte, Jesús, condena uno de los males más comunes del ser humano: JUZGAR A LOS DEMÁS. En segundo lugar, Jesús asegura que Dios está dispuesto a otorgar perdón y bendiciones, con mucho más abundancia y misericordia que hacen los padres terrenales. Por último, se presenta “la regla de oro”, como el súmmum de la ley y los profetas.
Analicemos el principio de reciprocidad enseñado por otros grupos religiosos:
REGLA DE ORO HINDÚ: no hagas nada a otros que si te lo hicieran a ti te pudiera causar dolor.
REGLA DE ORO BUDISTA: No dañes a otros con lo que pudiera dolerte a ti mismo.
REGLA DE ORO DE CONFUCIO: No hagas a otros lo que no deseas que te hagan a ti.”
REGLA DE ORO DE ISÓCRATE: No hagas a otros lo que te enoja si otros te lo hacen a ti.
REGLA DE ORO CRISTIANO: “Todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos”. Jesús enseña a tomar lo mejor y más preciado que tenemos, para compartirlo con el prójimo.
CITA SELECTA.-
“Las reglas más valiosas para el trato social y familiar se encuentran en la Biblia. Ella contiene no sólo la norma de moralidad mejor y más pura, sino también el código de urbanidad más valioso. El sermón que en el monte pronunció nuestro Salvador contiene instrucciones inestimables para ancianos y jóvenes. Debiera leérselo a menudo en el círculo familiar y debieran ponerse en práctica sus preciosas enseñanzas en la vida diaria. La regla de oro: “Todas las cosas que quisierais que los hombres hiciesen con vosotros, así también haced vosotros con ellos,” juntamente con la recomendación apostólica de vivir “prefiriendo cada cual, al otro,” deben constituir la ley de la familia. Quienes cultiven el espíritu de Cristo manifestarán cortesía en la casa y un espíritu de benevolencia aun en las cosas pequeñas. Constantemente procurarán hacer felices a cuantos los rodeen, olvidándose de sí mismos mientras hacen a los demás, objeto de sus bondadosas atenciones.”
(HC, 383).
ORACIÓN:
DIOS ETERNO. TE CONFESAMOS QUE NOS HEMOS ESPECIALIZADO EN CRITICAR A LAS PERSONAS QUE NOS RODEAN, Y NOS HEMOS OLVIDADO DE QUE TENEMOS UNA VIGA EN NUESTROS OJOS. PERMITE QUE PODAMOS PRACTICAR LA REGLA DE ORO CON NUESTRO PRÓJIMO. POR JESÚS, AMÉN.